Por estos días, en enero de 1987, la calle Alcalá de Madrid amanecía transformada por una mano monumental que emergía del asfalto. Desde la Fundación Carmen Waugh, rescatamos este registro de prensa sobre la participación del escultor Mario Irarrázaval en la gran exposición en Madrid de Arte y Cultura “CHILE VIVE".
Detrás de este hito de ocupación del espacio público, reside la gestión de Carmen Waugh. La instalación de una pieza de esta envergadura frente al Círculo de Bellas Artes no fue solo un desafío técnico, sino el resultado de la visión de Carmen como gran articuladora de este encuentro. Su capacidad para unir voluntades políticas y culturales fue potenciada por su estrecha relación con Martín Chirino, director del Círculo, cuya amistad fue determinante para que el arte chileno desbordara las salas del museo y saliera al encuentro de los ciudadanos.
El artículo que compartimos destaca cómo esta obra, bautizada por Nicanor Parra como Mai mai, peñi (Hola, amigo, en mapudungun), buscaba dar a conocer a través del arte y la cultura las graves violaciones a los derechos humanos que sufría Chile en manos de la Dictadura de Agusto Pinochet
La escultura Mai mai, peñi instalada en una de las más icónicas calles de Madrid, fue acto de denuncia, participación y resistencia del pueblo de Chile a través de sus artistas.
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Créditos: Esta pieza documental fue publicada originalmente por
Luengo, A. (27 de enero de 1987). Mario Irarrázaval: El hombre de la mano de Alcalá. (R. Gutiérrez, Fot.). El País. Madrid, España.
Archivo Fundación Carmen Waugh / Colección Chile Vive.
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